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Rock(a) 'n' cream

 

Según el Diccionari de l’Institut d’Estudis Catalans, la palabra “rocambolesc” significa “lleno de peripecias extraordinarias e inverosímiles”. Si, además, el apellido de los tres hermanos gerundenses con tres estrellas Michelin es precisamente el que forman las dos primeras sílabas de la palabra, Roca, nos da a pensar en el nuevo establecimiento marca del Celler, la heladería Rocambolesc, como un espacio casi providencial.

Viernes 13 de abril se inauguró la heladería Rocambolesc, de la mano del pequeño de los hermanos Roca, en Jordi Roca, con helados hechos a partir de recetas del Celler, acabados de hacer y elaborados con productos naturales. Es con este espíritu fabulador como Jordi ha trazado este local en el número 50 de la calle Santa Clara de Girona. Y a sus sabores se suma la decoración de Sandra Tarruella Interioristas que recuerda una antigua tienda de caramelos y películas como la conocida Charlie y la Fábrica de Chocolate pero también la mítica escena musical de los dulces pito de Chitty Chitty Bang Bang.

Quizás por esto, el 13 de abril, aún y ser un día nublado, poca gente faltó a esta cita. Un montón de chiquillería –y no sólo chiquillería- se agolpaban en el mostrador de la heladería, atraídos como abejas a las flores. Cabe decir que en un caso, uno de los chicos, se exclamaba “¿pero sólo hay seis helados?” pero en pocos segundos le cambiaba la expresión al ver la máquina de hacer algodón de azúcar justo junto a las vitrinas de los helados: “¡yo quiero uno con esto!”.

Para empezar esta peripecia, en Rocambolesc se pueden probar seis tipos de helados diferentes, en cucuruchos o terrinas, a precios asequibles de 2,7 a 4,5 euros. Podéis encontrar sabor a sorbete de mandarina, sorbete de fresa, helado de vainilla, helado de chocolate, helado de manzana al horno y el helado láctico, a partir del postre láctico del Celler. Siempre acabados de hacer y elaborados con productos naturales y con toppings de lo más especiales y apetitosos, para los cuales os sugerimos que sigáis las recomendaciones del maestro postrero.

Como establecimiento con la marca Celler, también podéis encontrar libros, el perfume de Jordi Roca ‘Nube de limón’, caramelos y una bolsa especial con el objetivo que todo el mundo se pueda llevar, montar y probar en casa el postre láctico del Celler: algodón de azúcar, guaiaba, dulce de leche, yogur de oveja y el helado de leche de oveja de la raza ripollesa.

En definitiva, todo hace augurar una larga y rocambolesca trayectoria a esta nueva iniciativa de los hermanos Roca que, cuando menos, con esta oferta de momentos y sensaciones dulces, ya han conseguido poner una guinda al centro de Girona.